Homologar el estándar de recarga: un paso clave para la eficiencia en flotas de vehículos eléctricos
Uno de los problemas más comunes que enfrentan las empresas que deciden transitar a la mobilidad eléctricsa para descarbonizar sus flotas de transporte es la falta de unificación de estándares de recarga.
Este problema, que dificulta la instalación de una infraestructura de carga eficiente, surge porque los vehículos eléctricos disponibles en el mercado pueden usar distintos conectores y protocolos de carga, como CCS (Combo), CHAdeMO, GB/T, y Tesla NACS.
La coexistencia de diferentes estándares de carga dentro de una misma flota produce efectos adversos como: (i) incompatibilidad entre cargadores y vehículos, (ii) incremento en costos por la necesidad de adaptadores o múltiples tipos de cargadores, (iii) ineficiencias operativas por afectaciones a la disponibilidad de los vehículos y complicaciones en la logística de recarga.
Para evitar estos inconvenientes y maximizar los beneficios de la electromovilidad, las empresas deben considerar la homologación del estándar de recarga para sus flotas.
Acciones o prácticas recomendadas:
1. Realizar un análisis de la flota actual y futura.
Identificar los tipos de conectores y estándares de carga de los vehículos eléctricos actuales y los que se planea adquirir.
Evaluar las necesidades de carga de la flota según rutas, tiempos de operación y tipo de vehículos (comerciales, logísticos, transporte de pasajeros).
2. Seleccionar el estándar de carga óptimo.
Elegir un estándar común de carga basado en la compatibilidad con los vehículos, la infraestructura existente y las normativas locales.
Los estándares más utilizados a nivel global son CCS (para carga rápida y eficiente), GB/T AC y DC para vehículos de origen Chino y NACS para vehículos Tesla.
3. Actualizar y unificar la infraestructura de carga.
Instalar cargadores que sean compatibles con el estándar elegido.
Si es necesario, adquirir adaptadores o realizar conversiones en vehículos existentes para que se ajusten al estándar homologado.
4. Capacitar al personal.
Entrenar a los equipos técnicos y operativos en la correcta operación, mantenimiento y monitoreo de los cargadores homologados.
5. Monitorear y gestionar la carga de forma centralizada.
Implementar plataformas de software que permitan controlar y optimizar las sesiones de carga, garantizando un uso eficiente de la infraestructura.
6. Verificar el cumplimiento de normativas.
Verificar que la infraestructura y los vehículos cumplan con las normativas nacionales e internacionales sobre seguridad y estándares de carga eléctrica.
Con estas acciones, las empresas lograrán una operación más eficiente, reducirán costos y optimizarán la infraestructura de recarga, lo que es clave para facilitar la expansión de sus flotas de vehículos eléctricos y contribuir a una movilidad sostenible en el sector productivo.
Mateo González, Especialista en electrificación de flotas
